Si mi tormenta es
tu sombra, tu sueño de juventud es mi secreto
porvenir.
¿Pueden esperar,
cuatro corazones, una canción desesperada?
Alma de bandoneón,
hermosa, sos el desencanto de ésta melodía porteña.
Uno se pregunta, ¿por qué te obstinas en amar a otro, si hoy
es lunes?


